En las zonas urbanas, se busca reducir el impacto de las olas de calor. Una posible solución es la recolección de agua de lluvia en azoteas, que puede tener un efecto positivo en la temperatura ambiente. La idea es utilizar el agua recogida de manera estratégica para enfriar los espacios.

De esta forma, se podría disminuir la necesidad de usar aire acondicionado, lo que a su vez reduciría el consumo de energía. Más información sobre esta iniciativa se puede encontrar en fuentes especializadas, que detallan cómo esta práctica puede ser beneficiosa para las comunidades.