En la isla de Mallorca, se ha estudiado un brote de peste que ocurrió en 1820. Los documentos analizados muestran que este brote fue particularmente letal. Se ha determinado que el brote no fue de tipo bubónico, lo que sugiere que tuvo características diferentes a las de otras epidemias de peste.

Los documentos también revelan que las medidas de confinamiento implementadas en ese momento fueron efectivas, lo que sugiere que estas medidas pueden haber ayudado a controlar la propagación de la enfermedad. Para obtener más información sobre este brote y su impacto en la comunidad, se puede consultar la fuente original.