En las cárceles catalanas, se está experimentando una situación difícil debido a la ola de calor. Los espacios en estas instituciones pueden alcanzar temperaturas de hasta 40 grados, lo que genera problemas para los que viven y trabajan allí. Activistas y funcionarios han expresado su preocupación por las condiciones en estas cárceles, destacando la necesidad de encontrar soluciones para hacer frente al calor.

El material de construcción de las celdas, como el hormigón, retiene el calor incluso después de que el sol se haya ido, lo que empeora la situación. Para obtener más información sobre esta situación, se puede consultar la fuente original, que proporciona más detalles sobre las dificultades que enfrentan las cárceles catalanas en este momento.