Un político australiano ha admitido enviar un mensaje en el que expresaba su aburrimiento en el trabajo. Mark Parton inicialmente negó la denuncia y la calificó de "campaña difamatoria". Sin embargo, más tarde reconoció haber enviado el mensaje.

El político negó que el mensaje fuera dirigido a una trabajadora sexual, a pesar de admitir su autoría. La noticia se conoció tras una serie de declaraciones contradictorias por parte de Parton. Para obtener más información sobre este tema, se puede consultar la fuente original, que proporciona más detalles sobre la situación y las declaraciones del político australiano.