En Alemania, un problema persiste desde hace décadas. La guerra dejó un legado peligroso en forma de munición enterrada. Se estima que cientos de miles de toneladas de este material siguen bajo tierra.

En algunas zonas, como Oranienburg, el riesgo es particularmente alto. La situación se vuelve más crítica con el calor y la sequía, que aumentan el peligro de explosiones. Para obtener más información sobre este tema, se puede consultar la fuente original.