En la capital alemana, un grupo de personas se reúne mensualmente para reclamar su derecho a nadar en el río Spree. Cada 20 del mes, el río se llena de bañistas que buscan cambiar la normativa actual. Este movimiento busca hacer que el río Spree sea accesible para el baño, al igual que ya sucede en ciudades como París y Róterdam, donde ya es legal nadar en aguas urbanas.

Puedes encontrar más información sobre este tema en el periódico El País, que ha cubierto este movimiento en la capital alemana.